Se llamará...
Ignacio es un nombre de origen latino del cual se tiene constancia desde la república romana en la forma de Ignatius. Su etimología se desconoce aunque se cree que pueda tener un origen etrusco o prerromano hispánico. Dada su analogía con el latín "ignis"(fuego) en ocasiones se ha interpretado el nombre de Ignacio como "el ardiente", pero no hay constancia de su verdadero significado.
Su difusión por el mundo cristiano se debe a dos santos, San Ignacio de Aquitania y, sobre todo, San Ignacio de Loyola, religioso español fundador de la Compañía de Jesús. El nombre original de Ignacio de Loyola era Íñigo de Loiola (o Eneko de Loiola) pero adoptó el nombre cristiano de Ignacio en honor de San Ignacio de Antioquía. Este cambio de nombre ha dado lugar a que en ocasiones se haya utilizado como equivalente el nombre de Ignacio e Íñigo/Eneko, pero sus orígenes son distintos.
Ignacio es un nombre clásico y serio lleno de fuerza. Su hipocorístico, Nacho, es muy popular.
Variación femenina: Ignacia.
Variaciones: Nacho, Chechu.
Variaciones en otras lenguas: Ignasi (catalán), Iñaki (euskera), Ignace (francés), Ignatius (inglés), Ignaas (holandés).
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| Década |
Inscritos como Ignacio |
Cuantos/as Ignacio de cada mil nacidos |
| 2000 |
10926 |
5.00‰ |
| 1990 |
12725 |
5.60‰ |
| 1980 |
13545 |
4.34‰ |
| 1970 |
18927 |
4.46‰ |
| 1960 |
13144 |
3.52‰ |
| 1950 |
8293 |
2.92‰ |
| 1940 |
6123 |
2.76‰ |
| 1930 |
5342 |
3.33‰ |
| 1920 |
3036 |
3.35‰ |
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Datos del censo español (Fuente: INE)