Sep 12, 2013

Mi experiencia con el Bugaboo Bee

Mi experiencia con el Bugaboo Bee

Tenía pendiente compartir con vosotros mi opinión sobre el carro que elegimos para Mateo, el Bugaboo Bee. Después de un año usándolo puedo afirmar rotundamente que es con mucho la mejor compra que hicimos de todas. No hay día que no dé gracias por tener este carro porque, simplemente, me hace la vida mucho más fácil.

Desde el principio teníamos claro que el Bee iba a ser el carro elegido. En nuestro caso no había muchas alternativas porque vivimos en el centro de Madrid en un piso pequeño, con un ascensor todavía más pequeño. Tampoco podía ser muy pesado porque me muevo mucho en autobús y, además, estoy rodeada de desniveles y escaleras. El cuco era otro problema. Tenía pesadillas pensando dónde guardaríamos después ese mamotreto. En resumen, necesitábamos un carro estrecho, ligero, y poco aparatoso en general. Blanco y en botella ¿no?

No os voy a hablar de las características técnicas del carro porque eso lo podéis mirar en su web, lo que os voy a contar es lo que hace que sea tan feliz con mi Bee.

Por qué me encanta mi Bugaboo Bee

1. Conducción
Todos los Bugaboo son famosos por su maniobrabilidad. Para mí, que me muevo en espacio pequeños, es maravilloso que gire 360º sobre su eje. Nos metemos por cualquier rincón ¡somos como una lagartija!
El manillar en forma de barra en lugar de con empuñaduras también es un plus, hace que lo puedas llevar con una sola mano. Y por las bolsas no te preocupes, venden unos ganchos por menos de 10€ que sujetas a la barra con velcro.
También agradecemos la amortiguación de las ruedas porque subimos y bajamos montones de bordillos y pasamos por terrenos desiguales.

2. Es muy estrecho
Eso es maravilloso. Pasamos fácilmente por la puerta del portal y cabemos de sobra en nuestro mini ascensor. Tengo la sensación de que podemos colarnos por cualquier hueco.

Mi experiencia con el Bugaboo Bee

3. No tiene cuco
El cuco lo sustituyen por un saco nido blandito que se acopla sobre el carro y se sujeta con los cinturones. Este es un tema muy controvertido y la razón de que muchos padres no se animen a comprar este carro. Yo misma tuve mis dudas pero ahora, avalada por la experiencia, no solo creo que el saco nido no está mal sino que lo prefiero por encima de cualquier cuco. A continuación rebato las principales quejas:

– No vale para el verano. El miedo a que dé calor es uno de los principales “peros”. Efectivamente, en verano puede parecer que da calor pero, la realidad es, que si tú lo abres del todo y enrollas la cubierta a los pies, al niño le da más aire que en cualquier cuco normal. Mi hijo nació a finales de agosto y así es como lo hacíamos y, de verdad, nunca tuve la sensación de que pasara calor. Quizás, visualmente sí que podía parecerlo pero era más una sensación porque el saco era negro, con otro color de funda no lo habría parecido.
Respecto al tejido, no es forro polar, es un tejido inteligente que se supone que se adapta a la temperatura del niño y que, por cierto, es el mismo del colchoncillo del cuco del Camaleón. Sí es cierto que no puedes ponerle sábanas pero a mí eso me pareció un alivio, un trasto menos. En invierno van muy calentitos y recogidos metidos en su saco mientras que con la mayoría de cucos hay que comprar un saquito extra para abrigarles.

– Lleva cinturones. Con el saco nido es imprescindible que lleven los cinturones puestos desde el primer día porque es la manera de sujetar el saco y al niño a la silla. Esto tampoco le gusta a muchos padres porque creen que van incómodos. Yo no he tenido esa sensación y me ha hecho sentir muy segura el hecho de que el niños vaya sujeto. Ya sé que todos vemos como normal el que los niños vayan sueltos en los capazos pero yo he visto más de un bebé golpearse con una de las paredes del cuco al subir con un poco de ímpetu de más un bordillo o bajar una cuesta pronunciada. Quizás si vives en una zona muy llana, con zonas muy accesibles, no tenga demasiada importancia pero, viviendo donde yo vivo que estoy rodeada de cuestas y en un entorno 100% urbano, el cuco me habría supuesto un problema de seguridad.

– Es incómodo. Es cierto que la silla no se pone completamente plana por lo que el saco nido no es horizontal pero lo importante es que la espalda sí va recta. Además, muchos padres calzan los colchones de los cucos para evitar sustos con las regurgitaciones, en este caso no sería necesario porque el nido ya tiene una suave inclinación. Sí os daré la razón en que no es una pequeña cuna y si vas a dejarlo varias horas durmiendo ahí posiblemente no estará igual de cómodo. Esto para mí tampoco supuso un gran problema porque, si íbamos a casa de los abuelos por ejemplo, lo acostaba encima de una cama o del sofá y listo.

Mi experiencia con el Bugaboo Bee

4. Es ligero
Este carro pesa bastante poco y eso, junto a lo fácil que se conduce, hace que lo puedas usar mucho más que otros cochecitos. La mayoría de gente que conozco al año ya se han pasado a una silla de paseo ligera. Nosotros por ahora vamos fenomenal y creo que aguantaremos bastante tiempo más así.

5. La cesta
Para el volumen del carro la cesta es bastante grande y muy accesible. Además, os aseguro que aguanta toda una compra. 😛

6. Plegado
Pliega fácil y en una sola pieza. Claro que no ocupa tan poco como una silla de paraguas pero ocupa mucho menos que la mayoría de carros.

Cosas que me gustan menos

Mi entrega no es total, también he encontrado algunas cosas a tener en cuenta.

Lo que lo resume es que sus virtudes son también sus debilidades. ¿Qué quiere decir esto?. Pues que lo malo de un carro tan pequeño y ligero es eso, que es muy pequeño y ligero. Esto supone que no es tan estable como otros carros y que hay que tener cuidado con el peso que se coloca en el manillar porque puede hacerle perder el equilibrio. Nosotros, los dos primeros meses, poníamos el bolso cambiador en la cesta por si acaso.

Tampoco se os ocurra nunca dejar el carro sin freno. Aunque a ti te parezca que no hay nada de cuesta el carro puede irse solo, más cuanto más pequeño es el niño. Aunque sea un rollo usad la cinta para sujetarlo a la muñeca. Esto os lo digo por experiencia, ¡menudo susto me llevé! :S

En realidad, como veis, son las mismas precauciones que tienes que tener con una silla de paseo el problema es que el niño que llevas es mucho más frágil.

Y esta es mi experiencia con el Bugaboo Bee, espero que os sea de utilidad. Pero, recordad que lo principal a la hora de elegir un carro es que se adecue a vuestro estilo de vida. El Bee es perfecto para mí que vivo en una ciudad y con poco sitio en casa pero ¿si viviera en un chalet a las afueras me compraría el mismo carro? Probablemente no.

PD: También podéis conocer mi experiencia con la minicuna Dream de Babyhome

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